«Oren sin cesar». — 1 Tesalonicenses 5:17
Hoy en día es común ver a personas caminando por la calle o manejando mientras hablan solas en voz alta. Al principio se veía extraño, pero ahora todos sabemos que llevan puestos sus audífonos inalámbricos. Están conectados a una llamada mientras continúan con sus actividades diarias.
«Orar sin cesar» es exactamente eso: tener los audífonos espirituales bien puestos y mantener una llamada abierta con Dios. No significa pasar las veinticuatro horas del día de rodillas en un cuarto, eso sería imposible, sino aprender a conversar con el Espíritu Santo en medio de tu rutina.
Por supuesto, es fundamental apartar un momento específico en la agenda para estar a solas con Dios, sin distracciones, como una cita prioritaria. Sin embargo, la oración no debe terminar cuando te levantas de ese lugar. La idea de orar sin cesar es que dejes la línea abierta el resto del día. Es lavar los platos, redactar un correo o caminar al trabajo mientras comentas tu vida en tiempo real con tu Padre celestial. Hoy, mantente conectado. No cuelgues la llamada al salir de casa; camina con la certeza de que Él sigue en la línea, eso traerá paz a tu rutina y la seguridad de que no estás solo nunca.
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