1 Corintios 13:4 “El amor es paciente”
¿Te has puesto a pensar que la impaciencia casi siempre es un “yo primero” disfrazado? Piénsalo en lo cotidiano: tu hijo tarda una eternidad en ponerse los zapatos y tú ya tienes que salir. El auto de adelante avanza a paso de tortuga y, cuando por fin lo ves, es una señora mayor buscando una dirección. O tu nuevo compañero de trabajo que tarda más de lo normal en entender cómo funciona la empresa, y por dentro tú solo quieres que el día termine.
Hay muchas situaciones en las que la impaciencia revela quién soy yo: no solo mi prisa, sino mi prioridad. Por eso la Biblia dice: “El amor es paciente”. La paciencia no significa tener una personalidad tranquila; es una decisión de amar y entender que mi reloj no manda.
Una frase dice: “La paciencia es un árbol de raíces amargas pero de frutos dulces”. Y es verdad. A veces ser paciente se siente amargo, cede control, velocidad, comodidad. Pero si sostengo con constancia la paciencia, termino cosechando frutos dulces, mis relaciones se cuidan, mi carácter se forja, y le mostramos al otro que es importante y no una interrupción.
Jesús nos ama en medio de nuestra lentitud. Hoy, pídele al Señor que nuestro amor se refleje en nuestra paciencia.
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