... de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.
(Colosenses 3:13)
El perdón es una de las actitudes más valiosas entre el pueblo de Dios. Infelizmente, son pocos los que logran ponerlo en práctica. Tal vez porque está relacionado de cierta manera al valor propio o al orgullo personal. Aun así, Dios nos invita a tratar a los demás tal como él mismo nos ha tratado a nosotros. Cristo nos perdonó una enorme deuda que teníamos en su reino. ¿No podemos, entonces, perdonar a las demás personas que, de la misma manera, nos fallan?
El perdón envuelve las emociones, la fe y el carácter, dando prueba de nuestra madurez cristiana. Cuando perdonamos, reconocemos que nosotros también hemos sido perdonados y que muchas veces tenemos necesidad del perdón. La parábola de Jesús sobre los dos deudores en Mateo 18:23-35, nos enseña precisamente eso. Habiendo recibido una dádiva que representa millones en el reino de Dios, ¿no estaríamos dispuestos a perdonar algunos centavos que nos deban en esta tierra?
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