“Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijos.” Lucas 1:6-7
¿Alguna vez llegaste tarde a una cita o reunión importante y después entendiste que era Dios cuidándote? A Milton Hershey, fundador de los famosos chocolates, le ocurrió. Tenía un pasaje para el Titanic, pero asuntos de negocio lo retrasaron y canceló el viaje. Llegó “tarde” … y esa demora le salvó la vida. Lo que parecía un problema era, en realidad, protección.
A veces llamamos retraso a lo que Dios llama propósito.
Elizabeth, la madre de Juan el Bautista, conocía esa sensación. Años orando por un hijo. Años viendo pasar el tiempo. Años sintiendo que el milagro no llegaba. Humanamente, Dios parecía tarde. Pero mientras el vientre estaba en silencio, el cielo estaba trabajando.
Cuando todo indicaba que ya no era posible, Dios habló. Y no solo respondió su oración, la hizo parte del plan eterno al darle al precursor del Mesías. No fue un hijo fuera de tiempo; fue un hijo en el tiempo perfecto.
Quizás hoy sientes que perdiste el “barco” de alguna promesa que Dios tenía para tu vida. Pero tal vez ese retraso es salvación, formación o preparación para algo mayor. Dios no llega tarde, su reloj siempre está a tiempo.
¿Sientes que Dios está tardando? Confía, nuestro deber, al igual que Elizabeth, es mantenernos fieles y firmes mientras Él obra a su tiempo de maneras perfectas.
MIRA NUESTRA ACTIVIDAD EN LAS REDES SOCIALES