En medio del ritmo acelerado de la vida, hay momentos que nos invitan a detenernos, respirar hondo y contemplar el sentido profundo de nuestra existencia. Este es uno de ellos.
Imagina que estás en una casa que no es tuya, pero donde todo ha sido preparado con amor para recibirte. Así es esta tierra. Así es esta vida. No somos dueños, somos huéspedes. Y también, llamados a animarnos.
En el libro de Levítico, Dios le recuerda a su pueblo:
“La tierra no podrá venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía. Ustedes son, para mí, forasteros y extranjeros.” – Levítico 25:23
La palabra hebrea ger significa huésped, forastero, alguien que reside temporalmente. Es una declaración poderosa: no estamos aquí por casualidad, sino porque fuimos invitados.
Esta conciencia transforma nuestra manera de vivir:
“Ahora bien, se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel.” – 1 Corintios 4:2
Ya no se trata de acumular, sino de administrar. No de controlar, sino de confiar. No de imponer, sino de servir.
Ser huésped no implica pasividad. También somos llamados a actuar. Un ejemplo inspirador es Joiada, el sacerdote que aparece en 2 Crónicas 23. En tiempos de caos, cuando la reina Atalía había usurpado el trono tras asesinar a sus propios nietos, el pueblo vivía en oscuridad espiritual.
Pero había esperanza. Josabet, hermana del rey, escondió al pequeño Joás en el templo. Durante seis años lo protegieron. Y en el séptimo año, Joiada se animó.
“Pero Joiada se animó, y tomó consigo a los jefes de centenas…” – 2 Crónicas 23:1
La palabra hebrea kjazác expresa valentía, decisión, fuerza interior, obstinación en reparar y resistir.
Joiada restauró el orden divino, convocó al pueblo, destruyó los altares paganos y devolvió la dignidad al templo.
“Y todo el pueblo entró en el templo de Baal, y lo derribaron…” – 2 Crónicas 23:17
¿El resultado?
“Y todo el pueblo del país se regocijó, y la ciudad estuvo tranquila…” – 2 Crónicas 23:21
Hoy también vivimos tiempos confusos. Lo espiritual se descuida, lo esencial se olvida. Pero Dios sigue buscando a los Joiadas de este tiempo: hombres y mujeres que se animen, que no se conformen con el desorden, que restauren los principios de la Palabra en sus hogares, comunidades y corazones.
“Y si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” – 1 Pedro 4:18
Porque aunque somos huéspedes… también somos responsables. Y aunque estamos de paso… también estamos llamados a dejar huella.
“Porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.” – Hebreos 13:14
La tierra es de Él. El tiempo es corto. Y la paz que anhelamos comienza cuando nos animamos a vivir como lo que somos:
Huéspedes con propósito
Administradores fieles
Valientes restauradores
“Esfuérzate y sé valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” – Josué 1:9
Hoy, anímate. No estás solo. Estás bajo la hospitalidad de Dios. Y Él se encargará de cubrir tus necesidades, sostener tu fe y guiar tus pasos.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” – Filipenses 4:19
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