1 Corintios 13:5: “El amor no lleva un registro de las ofensas recibidas”
Yo me considero muy mala para llevar cuentas; si te di algo y te lo tengo que cobrar, probablemente me olvide. Eso sí, si hablamos de dinero. Pero cuando pienso en cosas que me han hecho, mi cabeza es muy rápida para llevar las cuentas y es tentador recordar constantemente lo que alguien hizo o no hizo por mí.
Sin embargo, amar bien nos exige mirar como Jesús. En Juan 17, Él hace una oración poderosa por sus discípulos y le dice al Padre: “Ellos han obedecido tu palabra”. Es asombroso porque horas después ellos lo abandonarían y lo dejarían solo. Humanamente, ellos fallaban más de lo que acertaban; eran egoístas a menudo. Pero Jesús no destacó esto. Él decidió ver su fe, mirándolos con una gracia que a veces negamos. Jesús decidió destacar su obediencia por encima de sus errores.
Si queremos amar bien, debemos dejar de ser contadores de faltas. Hoy puede ser un buen día para identificar esa cuenta pendiente que llevas anotada en tu libreta mental y mirar la virtud del otro, permitiendo que la mirada de misericordia de Jesús guíe la tuya.
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