«Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre». — Salmo 16:11
¿Sabías que una persona promedio pasa entre tres y cinco horas al día mirando la pantalla de su teléfono? Puedes configurar tu propio dispositivo para que te avise tu tiempo en pantalla semanal; es una gran forma de ser conscientes de todo el tiempo invertido en las redes.
Al ver los números, la realidad nos golpea con fuerza, no oramos porque simplemente no queremos. Preferimos las pantallas porque nos dan placer inmediato, mientras que la oración nos aburre porque no tenemos claro quién es Dios ni lo que hizo por nosotros. Ese trágico desconocimiento roba toda nuestra motivación.
¿Cómo batallamos contra esto? Cambiando el deber por el deleite. No puedes amar profundamente a quien no conoces. Si hoy no te nace orar, empieza por leer la Biblia para descubrir la grandeza, el amor y el sacrificio de Jesús por ti. Cuando entiendas el valor de Aquel que te espera en la línea, la oración dejará de ser una obligación pesada y se convertirá en tu mayor necesidad diaria. El reto de diez días termina hoy, pero tu conversación con el Padre apenas comienza. Apaga el ruido del mundo, conoce a tu Salvador y deléitate siempre en Su presencia.
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