Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.
(Josué 1:9)
Esa fue la palabra de ánimo que Dios dio a Josué cuando el pueblo de Israel estaba listo para entrar en la tierra prometida. Después de la muerte de Moisés, Josué era el nuevo responsable de llevar a los israelitas hasta su territorio prometido. Era natural que Josué se sintiera temeroso y solo al frente de millares de personas, sin la compañía de su gran líder.
Con los grandes desafíos que tenía por delante y las batallas para conquistar Canaán, humanamente hablando era de esperar que Josué necesitara recibir instrucciones para la guerra, estrategias militares o entrenamiento para atacar fortalezas. Pero no. Josué recibió lo que necesitaba de verdad: valor, la fortaleza de Dios y la certeza de que el Señor estaría siempre con él.
¡Así de grande son el valor y la fuerza que nosotros también podemos sentir! El Dios creador de todo el universo está a nuestro lado y nos ayuda en nuestras luchas diarias.
Con Jesús en tu vida puedes tener esta seguridad y no te sentirás solo jamás. Él está contigo dondequiera que estés.
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