«¿Hasta cuándo, Señor, me seguirás olvidando? ¿Hasta cuándo esconderás de mí tu rostro?» — Salmo 13:1
En los últimos años se ha asignado el nombre de «Síndrome del Doble Check» a la ansiedad que provoca ver los dos vistos azules en WhatsApp o en otra red social y no recibir respuesta. Este silencio digital nos genera inseguridad, nos llena de dudas y nos hace sentir rechazados.
Hay momentos en nuestra vida espiritual en los que sentimos este mismo síndrome cuando nos acercamos a Dios en oración y Él no responde. Parece que nos dejó en visto.
Le pedimos una dirección urgente o un milagro, y lo único que recibimos de regreso es un silencio absoluto que nos hace dudar. Sin embargo, en la escuela de la fe, el silencio de Dios jamás significa que nos ha ignorado. Mientras nosotros esperamos impacientes, Él está trabajando en un plano que aún no podemos comprender. Su silencio es el espacio donde moldea nuestro carácter.
Hoy, si sientes que tu oración no ha tenido eco, no dejes de orar. No llenes el silencio divino con tus peores temores. Confía en que tu Padre celestial ha escuchado cada una de tus oraciones y responderá en el momento perfecto.
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